Antecedentes históricos

El estado de Veracruz desde hace más de veinticinco años cuenta entre sus servicios educativos con el de Educación Inicial. El primer Departamento de Educación Inicial funcionó dentro de la estructura de la entonces Unidad de Servicios Educativos a Descentralizar (USED), y el primer Centro de Desarrollo Infantil (CENDI) se fundó en la ciudad de Xalapa, en Abril de 1983. Actualmente están en operación cinco CENDIS en toda la entidad en los siguientes municipios: Xalapa, Orizaba, Tuxpan, Coatzacoalcos, Veracruz, cada uno con una capacidad de atención para 250 niños. 

El servicio de Educación Inicial en el estado de Veracruz ha ido creciendo y justificando su existencia a nivel institucional, toda vez que su importancia radica en el estrato de edad que se atiende, ya que es innegable que los tres primeros años de vida son fundamentales en la formación de todo ser humano. Ante la difícil tarea de brindar el servicio educativo formal a los niños pequeños de manera permanente, surge el “Programa para el desarrollo del niño de 0-5 años de edad a través de padres de familia y miembros de la comunidad”, como una alternativa para  brindar atención en zonas rurales, indígenas y urbano-marginadas, teniendo como objetivo orientar a los padres de familia para el desarrollo de actividades y vivencias diarias fundamentales para la formación de sus hijos. 

Este programa llega al estado de Veracruz en 1982 iniciando sus servicios a través de cuatro módulos. 

En 1985 surge el Proyecto Estratégico No. 5 contratando siete responsables de módulo y tres Supervisores de zona, brindándoles una capacitación sobre los manuales de operación correspondientes durante una semana de trabajo y otorgándoles posteriormente sus claves presupuestales a las personas que estaban por contrato. 

En 1986 nace el puesto de Coordinador del Programa de Educación Inicial no Escolarizado, quien tenía a su cargo a cuatro Supervisores de zona y estos a su vez a tres o cuatro Responsables de módulo. 

En esos años la principal problemática era la falta de recursos económicos para la compra de material didáctico y de apoyo a las actividades del programa; con relación a la orientación de los padres el mantener al grupo era difícil ya que los padres de familia anteponen múltiples ocupaciones para no asistir a las reuniones. Existía poco apoyo para la difusión del programa, limitándose a la elaboración y distribución de algunos trípticos y carteles. 

La falta de recursos humanos en la Coordinación estatal para integrar el equipo técnico-pedagógico, propiciaba la distracción de las Supervisoras de zona, al estar ubicadas en las oficinas centrales apoyando en las cuestiones administrativas, generando poca supervisión en sus módulos sobre la operación del programa. 

En 1992 surge el Programa de Educación Inicial y el Manual Operativo para la modalidad no Escolarizada, brindando una capacitación a las Coordinadoras de zona por parte de personal de la Unidad de Educación Inicial de la Secretaría de Educación Pública (México), posteriormente se dio la capacitación a los Supervisores de módulo durante tres días y éstos a su vez capacitaron a los Promotores educativos, para el manejo y aplicación de los documentos arriba mencionados. 

Así, se consiguieron recursos nacionales e internacionales a través de un préstamo negociado con el Banco Mundial, en cooperación conjunta con UNICEF, UNESCO y PNUD. Este apoyo se asigna al Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) para su administración, a través de la Coordinación de Programas Compensatorios. 

En 1993 se implementa en Veracruz, y en otros nueve estados de la República, el Proyecto para el Desarrollo de la Educación Inicial (PRODEI). Este Proyecto considera todos los aspectos de operación, dirección, planeación, supervisión y evaluación del programa de Educación Inicial no Escolarizado que deberán mejorarse con nuevas estrategias de coordinación interinstitucional y de participación social para enriquecer los contenidos educativos y utilizar los avances de la tecnología que garanticen una Educación Inicial de calidad con repercusión en el país. 

En 1995, el financiamiento del PRODEI se modifica y se cobija bajo el techo financiero del Programa para el Abatimiento del Rezago Educativo en Educación Básica (PAREB), con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Mundial, constituyéndose en el PAREB ampliado. 

Para el 2000, este techo financiero se convierte en el Programa para Abatir el Rezago Educativo en Educación Inicial y Básica (PAREIB). 

En mayo del 2008 el Consejo Nacional de Fomento Educativo consideró conveniente que los servicios de Educación Inicial no escolarizada que apoyaba a través de las acciones compensatorias en la entidad, fueran coordinados directamente por las oficinas de la Delegación del CONAFE en la entidad, por lo que a partir de esa fecha retiró su personal, recursos materiales y recursos económicos para la operación, manteniendo sólo los apoyos para la capacitación y los materiales. 

 Ante esta coyuntura, la Coordinación Operativa de Educación Inicial asumió la totalidad de la operación, coordinación, capacitación y seguimiento de la modalidad no Escolarizada del Estado, denominada Programa de Orientación a Padres, que brinda el servicio en 286 localidades de 44 municipios, beneficiando a 5,457 padres de familia de 5,752 niños menores de cuatro años, con una cobertura que consta de; cuatro zonas, 26 módulos de atención y servicio y 286 promotores educativos, que en sesiones semanales trabajan con los grupos de padres y niños, para ayudarles a desarrollar las competencias necesarias para un crecimiento sano e integral que facilite su ingreso y permanencia en el nivel educativo subsiguiente.

En cuanto a la modalidad escolarizada del servicio, es decir los Centros de Desarrollo Infantil (CENDI), el crecimiento de cobertura ha sido limitado, y focalizado en los servicios particulares incorporados. 

Actualmente existen 5 Cendis oficiales, 94 particulares, 4 del Sistema Estatal para la Integración de la Familia (DIF), 12 Estatales, 2 del Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), 9 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSSS) y 5 de Petróleos Mexicanos, atendiendo un total de 9 819 niños.

 


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